Slips, calcetines, camisetas

Las mamis antiguas eran muy exageradas con esto de la ropa interior. Se empeñaban en pensar que salir a la calle era sinónimo de un posible accidente. ¿Qué pasaba si te caías y tus braguitas no eran nuevas y plagadas de lacitos de raso? Por eso eran muy previsoras con respecto a los viajes. Toda la ropa interior tenía que estar súper cuidada en toda ocasión. 

Siguiendo los consejos de las abuelas y mamis me he entregado a la renovación del parque de slips y calcetines. Como mi hijo no tiene ni idea de lavado ni piensa en ello salvo como incomoda tarea que alguien realiza no sé sabe cuándo, he aquí que ya van doce slips nuevos, algunos blancos y otros monisimos. Los hay de ramitas, de rayas, de pececitos, de lunares, de cuadritos. No deja de asombrarme la enorme variedad de la ropa interior masculina, terreno en el que incursiono muy poco. Mi marido se abastecía solo y mis hermanos eran dependientes de lo que decidiera mi madre así que me hallo con poca instrucción al respecto. A mi hijo le basta con que le queden cómodos. Pasa del resto. 

Los calcetines también tienen su aquel. Deportivos, de vestir, largos, medianos, cortos. Lisos, estampados, con goma, sin goma. Dieciocho pares de calcetines me han parecido suficiente de momento, mezclando un poco de todo. Llegados a este punto me pregunto ¿estoy exagerando? Ando sin referencias así que no lo sé. 

Afortunadamente es verano y el tema de las camisetas tiene prórroga. Ufff, que cansancio. 

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